Petticoats o Enaguas…

Tenía muchas ganas de escribir sobre ellas. Desde hace varios años se han convertido en mi complemento preferido. Como con todo lo que ocurre en la vida, hice el camino andando (traducción: enaguas en un arcón muertas de risa).

La primera enagua que me compré fue en Amazon. No hay mas que escribir Petticoats para que se desplieguen cientos de artículos con las enaguas mas variopintas que te puedas imaginar. En esa primera búsqueda te parece pan comido, pero no, no lo es.

Me compré una enagua negra que iba a ir con el vestido que me había comprado. Era el complemento ideal, y lo cierto es que quedaba estupendamente. Está hecha de organdí. Tenía mucho volumen, y era el toque perfecto. Con el devenir de los días, y habiendo comprado varios colores, comenzaron los problemas. En realidad, el único problema. Con los lavados, y aunque lo pongáis en modo delicado, o lo lavéis a mano, el apresto se va y a pesar de que sigue dando algo de volumen, la cosa ya  no es lo que era al principio. Además, y aunque no lo he mencionado antes, pican.

Viendo el auténtico fiasco que era, fue a mi tienda en Madrid, JCanobas. Tenían unas enaguas preciosas de la marca Banned (las lightweidth), y me volví a enamorar. Recuerdo que la primera que me compré era negra con una sola capa de volantes. 39€. Durante un tiempo, como me ocurrió con las de Amazon, fue bien, pero con los lavados fue perdiendo volumen y se quedaron, una vez más, fofas. Lo comenté con ellos, y no sabían muy bien el motivo. Al final, de averiguar y averiguar, vi que el secreto no estaba en el apresto, sino en el volumen de los volantes. Vi que en Enaguas de blogueras Pin Up que seguía, todas tenían como dos o tres capas de volantes, lo que daba el volumen en el extremo inferior. Iba a comprarme una en una tienda americana, pero francamente, eran carísimas y me daba miedo que, a pesar de la lógica, la cosa fuera otro fiasco total.

En una visita a JCanobas vi que habían traído otras enaguas. También era de Banned (las Luxury), pero tenían como dos capas de volantes. Son 100% Poliester. Era un gusto tocarlas, súper suavitas y con un volumen tremendo. Me compré unas rojas, y fue amor a primera vista. ¿Por qué?

  • Aportan mucho volumen, lo que hace que el vestido o la falda adopte una forma preciosa que dará el toque perfecto a tu outfit.
  • Son suaaaaaaves. Yo ya me había acostumbrado a la textura de las de Amazon y Lindybop, con lo que estaba más que habituada al picor al sentarme. Trabajo todo el día frente a un ordenador. Os podéis figurar, al cabo del día, lo que puede ser eso. Y da igual que levantes la enagua y no te sientes sobre ella. Pican.
  • Después de lavarlas, siguen con su volumen habitual. El borde de la enagua es la que va a marcar el volumen, y al tener dos capas, de forma natural lo va a marcar (no hablemos de las que tienen tres).

Estas enaguas cuestan 49€ en Jcanobas, y os lo aseguro: MERECEN LA PENA. El pasado viernes incorporé a mi armario una enagua blanca. Llevaba mucho tiempo con ganas de tenerlas, y son espectaculares.

Este verano había una oferta en Lindybop y las enaguas estaban como a 4 libras. ¿Quién no se compra unas, aunque solo sea para probar? Tenían dos capas de tul, que le daba mucho volumen, pero de tela muy tosca que raspaba como los demonios. Los bordes, tienen una doble tela que les da un poquito más de volumen, pero no son volantes como los que habéis visto de Banned. No sé si tendrán enaguas de otras calidades, pero éstas son un horror. Cuando te sientas pican a rabiar, porque la tela tiene como agujeritos y se clavan. Para salir, o si las usas de forma esporádica, no están mal, pero para un uso diario, mejor pasar.

Cuidado de las Enaguas

Yo suelo lavarlas a mano, las sumerjo en la bañera y las dejo un ratito, sin frotar. Hay veces, en la roja sobre todo, que coge un color apagado, y la meto en la lavadora en el programa delicado con agua fría y un poco de suavizante.

La enagua para marcar la diferencia

Al principio, únicamente usaba la enagua para dar volumen a la ropa, sin más. Nunca me han gustado mucho los cinturones, y no los usaba. Al final, y después de encapricharme de uno en un mercadillo retro, me hice una fanática de los cinturones y juego con la enagua para darle el último toque al look.

A pesar del tiempo que ha pasado, todavía no he encontrado la mejor forma de guardarlas. Necesito un solo armario, para no aplastarlas, así que las tengo colgando en la habitación de los zapatos para que no pierdan su volumen.

Y hasta aquí el primer acercamiento a las enaguas. No sigáis el camino largo, como me pasó a mí.

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