Historia de un vestido

Mi primer vestido retro fue heredado de mi abuela en color verde aguamarina. Era su vestido favorito, ya que se lo había regalado mi abuelo. Se lo ponía en cada ocasión que le parecía bien, a pesar de los comentarios de mis tías, que le decían que a su edad ya no era apropiado. Mi tía le hizo la promesa, la útima vez que se lo puso, ya muy entrada en los 80 (mi abuela, obviamente), que cuando muriera la enterrarían con  ese vestido.

Años después, ya con mi abuela bastante mayor, y con el vestido requisado, se lo pedí a mi tía para una sesión de fotos Pin Up con el fotógrafo Adrián Mancebo, en la que quería recrear fotos recordando a Gil Elvgren. No se por qué siempre me tenía fascinada ese vestido, me puedo poner romántica y decir que mi abuela siempre recordaba a mi abuelo cada vez que se lo ponía, no lo sé, pero me encanta.

En la sesión, se lo puso una buena amiga mía, actriz, May Melero. A pesar de que le sobraba medio vestido, me encantó el efecto.

Poco tiempo después de esa sesión murió mi abuela, y tuve que hacer uso de mi cara de niña buena para convencer a mis tías de que no enterraran a mi abuela con el vestido. Todavía no entraba en él, pero tenía muy claro que lo quería. Finalmente fue mi tía, hermana de mia abuela, quién salió en mi defensa y le dijo a mis tías que seguro que mi abuela desearía que una de sus nietas usara el vestido.

Caballo ganador.

Pasaron meses hasta que pude entrar en él. Pero entré. Me quedé enamorada de él. Muy sencillo, pero tan femenino y precioso.

Fue el primero. Y será el más especial. Por auténtico y con bagaje.

Leave a Reply